domingo, 30 de agosto de 2009

Revolución o muerte

Por Damián Duarte //

Severino Di Giovanni, militante anarquista perseguido, torturado y asesinado durante el régimen militar de José Félix Uriburu, es el protagonista del renombrado texto de Roberto Arlt, testigo ocular de su ejecución.


Corría el año 1931, plena etapa normalizadora del presidente José Félix Uriburu luego de la deposición de Hipólito Yrigoyen. La sociedad argentina afrontaba lastimosamente su primer gobierno de facto, caracterizado por una notable recesión, el aumento de la desocupación, la disminución del ingreso y la caída del consumo, consecuencias claras de la brutal crisis del ’30.


La censura, el estado de sitio, la intervención provincial y el fraude electoral fueron las medidas adoptadas por un régimen de tendencia totalitaria inspirado en la ideología de Mussolini. Desde el poder se fomentó la idea del voto calificado y la reforma de la Constitución, se implantó la ley marcial y la pena de muerte, prohibida en ese entonces por el Código Penal argentino.


Bajo aquel mandato fue fusilado el italiano Severino Di Giovanni, militante anarquista expulsado de su país por el fascismo. Nacido en Chieti en 1901, tipógrafo de oficio, se educó bajo las influencias de Nietzsche, Proudhon, Bakunin y Kropotkin. Debido al represor y sangriento gobierno de Mussolini, se vio obligado a refugiarse con su esposa y su hija, en Buenos Aires alrededor del año 1923. Con una ideología característica de la época, Di Giovanni propugnaba por una sociedad donde los individuos sean libres y soberanos, y donde ningún sujeto ejerza coacción sobre sus pares. Esta doctrina, con ideales revolucionarios y opuestos a toda autoridad obligatoria, formaba parte de los motivos de las persecuciones de aquellos años. Mentor del diario Culmine que profesaba ideas anarquistas y propiciaba la lucha cara a cara con el fascismo, solo utilizó la violencia en la expropiación y la liberación de presos.


Tiempo despues del golpe de Estado de Uriburu, alrededor del año 1930, retomó los atentados con bombas, hasta que hacia fines de enero de 1931, fue detenido al salir de una imprenta, luego de un intento de escape en el que resultó levemente herido. Su ejecución fue rápidamente ordenada por el presidente de facto como conclusión de un resumido juicio.
El ajusticiamiento del anarquista mas insolente y buscado fue público para algunos periodistas y ciudadanos. Llevada a cabo en la penitenciaria de la calle Las Heras, la muerte de Di Giovanni contó con la presencia de Roberto Arlt, entre otros, quien describía el cuerpo del condenado como una “doblada lamina de papel”.


El escritor nacido en Buenos Aires el 2 de abril de 1900, hijo de un inmigrante prusiano y una italiana contaba entre sus obras cumbres con textos como El juguete rabioso, Los lanzallamas, Aguafuertes porteñas y Los siete locos.
Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho.”, describe Arlt al orgulloso y estoico prisionero en El fusilamiento de Severino Di Giovanni, mientras describe la actitud de los demás espectadores, donde un señor de frac se retira como si “saliera de un cabaret”, donde otro insulta, donde otro se ríe en contraste con los periodistas y enviados de los medios que “pálidos como muertos y desfigurados se muerden los labios”, parte de un clima de vaciedad, de un impacto visual difícil de olvidar, victimas de un eco que juega en sus mentes al grito de: “¡Evviva l’Anarchia!” (¡Viva la anarquía!).

miércoles, 19 de agosto de 2009

Justicia sin vendas


Por Damián Duarte //

 
Nuevamente la Justicia dio un martillazo cuyo resultado generó disconformidad tanto entre los seguidores de la banda Callejeros, como entre los padres de las victimas.
Era de suponerse que este fallo no iba a emanar ningún veredicto ampliamente satisfactorio para todos los actores, pero a decir verdad, hace un poco de ruido el hecho de que Ibarra no figure entre los imputados, al igual que los bomberos, algún otro policía y demás funcionarios encargados del control de este tipo de lugares.
Resulta lamentable la actitud de familiares y adeptos de la banda, quienes en un gesto de provocación arrojaron volantes en apoyo del grupo, sin valorar el dolor genuino que acompaña a los padres desde hace ya cinco años, también resulta poco ético la actitud de ciertos periodistas quienes en una reflexión un tanto desubicada opinaron que este fallo se trataba de “un fueguito para calmar a la gilada”, frase desafortunada si las hay.
Puede decirse que sabe a poco los veinte años de cárcel para Omar Chabán, puede decirse que sabe a nada la lentitud de la Justicia, la ausencia de control por parte del Estado, las coimas, en resumen la corrupción que domina el funcionamiento del sistema.
Luego de la resolución sobrevinieron los incidentes por parte de los familiares de las victimas en repudio al fallo, puede resultar comprensible dicha reacción con el agravante que tantos responsables aun continúen libres.
Cabe preguntarse, ¿qué medidas serán tomadas de ahora en mas con respecto a los controles que deberían ser ejercidos?, ¿en que hemos avanzado?, ¿son los condenados la totalidad de los responsables?, al parecer son preguntas a las que nadie puede responder sin caer en contradicción u olvido de datos relevantes. Solo se espera que en un futuro, la Justicia pase a tomar un lugar mas respetado dentro de la sociedad, tratando de dejar el menor ápice a la insatisfacción entre las verdaderas victimas.

viernes, 17 de julio de 2009

"Lo que viene son dictaduras mediaticas"


Dante Palma (31) es profesor de filosofía en la Universidad de Buenos Aires, y realiza un Doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de San Martín, eventualmente escribe para medios como lapoliticaonline.com o Miradas al Sur exponiendo una visión filosófica al mundo político actual. Nos brinda su opinión sobre la situación y la calidad de los medios en el presente y sobre su experiencia en los mismos.

Por Damián Duarte //



- Tengo entendido que escribiste en medios gráficos y en digitales ¿Qué diferencias notás a la hora de redactar para cada uno de ellos?


- En cuanto a redacción yo no le encontré formato distinto. Siempre escribí notas de opinión y de hecho hubo notas que indistintamente las mandé a un lado o a otro, o se publicaron en un lugar pero se podrían haber publicado en otro. Me acuerdo que una vez me habían hecho el señalamiento de que en medios digitales si el artículo es relativamente largo, es necesario cortar con subtítulos más de que lo que se corta en un medio escrito gráfico.



- ¿Cuáles creés que son los pro y los contra de los medios digitales?


- Dentro de los pro creo que, por un lado, abren la posibilidad de que haya una multiplicidad de medios que, en principio, teóricamente multiplicarían las voces. En cuanto a los que escribimos lo bueno es que te lee mucha gente, yo creo que obviamente la tendencia va a ser que directamente la gente lea medios digitales, los diarios de papel tendrán una tirada semanal, con notas mucho más extensas, a mí me leen mucho más por internet que en el papel. Dentro de las contras veo el tema de la impunidad del comentador. En el anonimato cualquiera te insulta y opina con un nick, cualquiera puede publicar cualquier cosa sobre vos. En eso hay un descontrol. No sé que se puede hacer con eso pero me parece que es más fácil hacer operaciones de prensa de esa manera. Tiene sus 2 costados.


- ¿Qué particularidades tiene el diario que sentís que se pierden con el medio digital?


- En parte, el ritual de sentarse a leer el diario, pero habría que ver si lo que viene es peor. Yo prefiero el diario de papel, sin embargo, también me doy cuenta que uno siempre tiene una resistencia hacia la novedad. Si antes nos sentábamos con un diario ahora nos sentaremos con la notebook en un mundo atravesado por el wi fi. Yo prefiero las medialunas con el papel, pero serán las medialunas con la notebook. En el papel hay menos confusión, además de cuestiones físicas como el mayor cansancio de la vista leyendo en una pantalla que en un papel. Generalmente los medios digitales tienen mucho incentivo visual que te distrae y creo que favorece la idea de notas mucho más cortas. La contra de un diario virtual es que ya no leemos más que títulos, ni bajadas. Aunque eso habría que tomarlo con pinzas porque, por ejemplo, si vos lees los diarios gratuitos en papel como La Razón o El Argentino, que se distribuyen en el subte o el tren, en realidad es internet, son grandes títulos y el desarrollo no tiene mayor sentido, la gente lee los títulos y eso sí me parece que es contraproducente. Al fin de cuentas perdés calidad.


- Particularmente como escritor ¿cuál preferís?


- Depende en qué medio y qué tipo de notas haga, también a veces depende de los espacios. El medio digital conspira contra la extensión. Una publicación, tal vez más académica, artículos de 20 o 25 páginas, se torna complicado leerlos en forma. A su vez, a los investigadores, internet les facilitó la vida, porque existen accesos a bibliotecas virtuales y, eventualmente, si te molesta mucho leer de la pantalla, imprimís, gastarás plata en cartuchos. Tener acceso a todas las revistas que salen, pues, que comprarlas saldría carísimo, también facilita.


- ¿Y como lector?


- Adoro la posibilidad, hasta por cuestiones económicas, de entrar en un sitio y leer cuatro o cinco diarios, diarios internacionales, ver minuto a minuto lo que va pasando. Para sentarme a leer prefiero el papel, y de hecho lo sigo comprando. Lo que viene en papel son nota cada vez menos coyunturales, de análisis u opinión, y mas extensas, el espacio de la primicia quedaría para medios virtuales.



- La brevedad de las noticias o el hecho de solo leer los títulos ¿se debe a un cambio en el tipo de lector?


- Si, también creo que se da esto de las dos caras. Te levantás a la mañana y “leés” cuatro o cinco diarios o abrís la computadora y entrás a los cuatro o cinco portales, en realidad no lees nada, lees más o menos los títulos, que a su vez son siempre los mismos.



- Trabajás desde tu casa ¿sentís una menor presión a la hora de entregar una nota?

- Aclaro que yo nunca trabajé en una redacción, supongo que debe ser una presión insoportable. Además no soy periodista entonces no trabajo con la primicia. En realidad, si bien escribo de un día para otro, al hacer una nota con cierto nivel de abstracción, tiene como excusa una coyuntura y maneja otros tiempos, probablemente una nota que yo escriba no tiene demasiado sentido que salga al otro día, podría salir en dos días, en una semana o en quince días, y sería mas o menos lo mismo.


- Escribís notas de análisis u opinión ¿sentiste alguna vez una bajada de línea por parte de un medio para el cual escribiste?


- Sí, de hecho en algunos medios no me han publicado notas y me han dicho claramente que esa no era la línea del diario. Una vez me habían pedido una nota sobre la invasión estadounidense a Irak, e inconscientemente, autocensurándome, expuse dos variables de análisis sin tomar partido, y la gente del diario me dijo que hacía falta tomar posición y que ésta debía ser a favor de la invasión, y como me mantuve imparcial la nota no salió.


- ¿A qué le adjudicás la falta de valores éticos en los medios de hoy en día?


- Hay influencia de varias cosas, creo que hay un estado de descomposición general y ni siquiera debe tener límite en Argentina. La formación de los periodistas es bastante pobre y probablemente cada vez peor, los referentes de los periodistas son cada vez peores al igual que la clase política, los profesores o los maestros. Creo que en parte tiene que ver con lo que pasó en los noventa, y en un proceso de 10 o 20 años se empieza a ver una decadencia. A su vez, hay cada vez más una precarización del trabajo, los periodistas y los que escribimos somos cada vez más jóvenes, con peores contratos y situaciones, por una cuestión de experiencia. Un pibe de 20 años puede ser brillante pero tiene 20 años. Y a su vez trabaja tres meses en un medio, después lo echan y se va a otro. También veo una mayor desfachatez en cuanto a la orientación ideológica y a las operaciones de prensa de los grandes medios, si me preguntás la razón no sabría decírtela. Antes las operaciones de prensa eran mucho más solapadas, ahora abrís un diario y enseguida te das cuenta para quién juega. Lo que ayudó a esto son los medios en manos privadas y los monopolios que están vinculados a un sector de la sociedad y que genera un circuito de corrupción muy grande.

- ¿Cómo influyen estos monopolios en la formación de opinión?

- Influye mucho, el fenómeno De Narváez es interesante para analizar por su campaña mediática, un candidato, con un discurso vacío, gana y demuestra que hay un gran control sobre los medios, lo que hace que claramente se puedan cargar un gobierno encima. Lo que vienen son dictaduras mediáticas, ya no hace falta un poder militar, el poder mediático te doblega.

viernes, 10 de julio de 2009

Al gran pueblo argentino, ¡salud!

Por Gómez Analía

A través de la historia y en la actualidad, estando vigente un régimen democrático, presenciamos a diario la vulneración de ciertos artículos de la Constitución Nacional de la cual se desprenden los derechos y garantías cuyo cumplimiento está a cargo del Estado.
Ahora bien, Max Weber define a la democracia de la siguiente manera: “Democracia puede significar cosas enormemente dispares. Aunque, bien mirado, sólo viene a significar esto: que no existe ninguna desigualdad formal en cuanto a los derechos políticos entre las distintas clases de la población”.
Teniendo en cuenta la afirmación precedente se tomarán como ejemplos los artículos 14 bis, 15 y 18 cuya violación se puede ver reflejada en hechos de la actualidad.
El incumplimiento del primero se puede observar, por ejemplo, en la existencia de talleres clandestinos, donde los trabajadores no sólo exceden ampliamente la jornada limitada, llegando a trabajar 14 horas diarias o más, sino que a su vez moran en estos espacios en circunstancias paupérrimas, descansando bajo el llamado sistema de “cama caliente” y compartiendo el baño con un gran número de compañeros.
Por otra parte, apelando a la teoría marxista, no pueden darse las condiciones equitativas de labor debido a que nos hallamos bajo un régimen capitalista en donde existe un monopolio de los medios de producción generando así que la clase trabajadora se vea obligada a vender su fuerza de trabajo sometiéndose a dicho sistema. A su vez, surge del sentido común, la imposibilidad de la participación en las ganancias de las empresas por parte del trabajador, derecho que también emana del mismo artículo.
Esta situación no es un hecho aislado ni desconocido ya que la Defensoría del Pueblo y la Fundación Alameda (organización que persigue talleres clandestinos) reciben 3 o 4 denuncias por día. El problema es que detrás de este negocio está quien dirige el taller donde se explotan, en su mayoría, trabajadores de nacionalidad boliviana, la Policía Federal que, conociendo esta actividad ilegal, la ampara por medio del recibimiento de coimas y algunas grandes marcas que pagan miserias por la confección de las prendas y luego las venden en sumas exorbitantes.
A raíz de esta realidad y de la participación de cada uno de estos actores se vislumbra una oposición de intereses donde los explotados tienen miedo de realizar denuncias por su condición ilegal y los explotadores los amenazan con deportarlos, subsumiéndolos y logrando su fin último que es, solamente, obtener ganancias.
Este empleo podríamos catalogarlo como trabajo en negro, entendido como aquel que resulta clandestino por su falta o inexacta registración, pero también puede ser clasificado como esclavo contraponiéndose a lo que dictamina el artículo 15 que enuncia el derecho de que en la Nación Argentina no hay esclavos y que la compra – venta de personas es un crimen. En relación a esto último cabe preguntarse ¿qué sucede con la trata de personas existente hoy en día?
. En concordancia con este tema, el Secretario General Adjunto de la OEA (Organización de los Estados Americanos), Albert Ramdim expresó: “Es una violación de los derechos humanos manifestada bajo distintas formas de explotación de víctimas en trabajo forzado, turismo sexual, servicio doméstico, conflictos armados, adopciones ilegales, y tráfico ilegal de órganos".
Este negocio que incluye a las víctimas, los reclutadores y los clientes en el caso de la prostitución, lleva a la cosificación de las personas, transformándolas en mercancías que se intercambian con total impunidad y sin respetar los derechos individuales.
El desarrollo de esta actividad se debe mayormente a la complicidad por parte de la Policía, a la constante demanda y silencio de quienes consumen el servicio y en especial al mal accionar de la justicia que no destina investigaciones apropiadas para desbaratar estas organizaciones criminales. Un ejemplo que avala esta afirmación es el de Susana Trimarco que, ante la desaparición de su hija Marita y la falta de compromiso de las autoridades judiciales, decidió ella misma emprender la búsqueda logrando así denunciar varias redes de prostitución y liberar a algunas de estas “neoesclavas”.
La falta de idoneidad del Poder Judicial también se ve reflejada en el caso de Osvaldo Gómez, acusado de ser un violador serial. Ante este hecho se infringió claramente el artículo 18 debido a que el joven de 28 años estuvo en prisión durante siete meses sin justa causa y por un sinnúmero de irregularidades en el debido proceso, a saber: lo detuvieron por averiguación de antecedentes, fue confundido con el verdadero violador por tener puesta una remera roja, no se le permitió llamar a un abogado, se le informó a la familia sobre su paradero un día después, la secretaria del Juez inducía a las víctimas para que lo señalaran en la rueda de reconocimiento, 24 horas después fue trasladado al penal de Marcos Paz sin juicio previo y sin realizarle siquiera un examen de ADN.
Estando en democracia, todos estos casos reflejan una realidad en la cual existe una falta de compromiso por parte de quienes nos representan y un desconocimiento de la Constitución Nacional del Estado en general.
La falta de políticas públicas en relación a estos temas dejan entrever una carencia de representación que en términos de Claude Lefort es: “un conjunto de instituciones cuyos miembros están habilitados a deliberar a los efectos de decidir sobre los asuntos públicos, en nombre de aquellos a quienes se les reconoce el derecho de otorgarles mando”.
El real cumplimiento de los artículos citados y de cada uno de los que componen la ley suprema harían posible una verdadera democracia que según Weber, entre sus características, debería tener una suficiente instrucción y práctica de los ciudadanos en la determinación objetiva de los medios y fines apropiados, es decir, la capacitación para ser un ciudadano, ejercer derechos y obligaciones. Pero para que esto ocurra en primer lugar hace falta que los ciudadanos tengamos la posibilidad de participar, lo cual significa “sentir que se es parte y que se tiene derecho a tener derechos”.

Mentiras piadosas

Por Gómez Analía

Siete años atrás, más precisamente el 26 junio de 2002, en un país donde la desocupación, la pobreza, la canasta básica y los piquetes aumentaban, se produjo el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, militantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón, por parte de la Policía Bonaerense. Cabe recordar que en aquél momento había un gobierno de transición a cargo de Eduardo Duhalde.
De la manifestación participaron varios movimientos sociales que marchaban en forma pacífica reclamando, legítimamente, derechos básicos como son el trabajo, la comida y una vivienda digna. Pero la Policía Federal, la Policía Bonaerense, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval los estaba esperando y teniendo en cuenta el saldo que dejó el enfrentamiento, la utilización de balas de plomo y un despliegue que hasta contaba con la presencia de policías de civil, demuestra que el objetivo explícito era reprimir y matar.
Esto último señala una fuerte coerción, entendida como represión, y un exceso de poder por parte de aquellas autoridades que supuestamente están al servicio de la comunidad y deben brindar seguridad a los ciudadanos. Además exhibe un importante antagonismo con la definición que ofrece Max Weber del Estado, a saber: “Comunidad humana que reclama (con éxito) el monopolio del uso legítimo de la fuerza física en un territorio determinado” . El término “legítimo” implica la idea de consenso pero sin duda no hubo un acuerdo consentido entre víctimas y victimarios.
Por otra parte, el accionar policial fue avalado y ocultado por el gobierno vigente que en sus declaraciones enunciaba que las muertes habían sido producto de un enfrentamiento entre los grupos piqueteros, intentando dejarlos ante la sociedad como los violentos de siempre desligándose así también de la responsabilidad que le recaía ante este caso de conmoción interior. Colaboró con la creación de tal perfil la imagen del colectivo prendiéndose fuego y la de los piqueteros con palos, construyendo así en el imaginario social la figura agresiva de los manifestantes y la de una policía desbordada por el vandalismo.
Pero no sólo los policías que alzaban los cartuchos de las balas de plomo y el gobierno con sus dichos intentaron encubrir la masacre de Avellaneda sino que hubo un importante ocultamiento de la verdad por parte de Clarín, uno de los medios más poderosos y monopólicos que existe, a partir de un título que enunciaba: “La crisis causó 2 nuevas muertes”. De esta manera se lograba, el primer día, una desinformación sobre los hechos sucedidos cuando desde el comienzo, a partir del material fotográfico y los testigos, se conocía que la causante de las muertes no había sido la crisis.
En conclusión, a pesar del encubrimiento no inocente por parte de los diferentes actores, el Comisario Alfredo Fanchiotti y el Cabo Alejandro Acosta fueron detenidos gracias al material periodístico que los mostraba disparando contra los manifestantes, pero aún, y por esas diferencias que se suscitan a la hora de hacer cumplir la ley, aquellos que dieron la orden de que ese día se reprimía continúan en libertad, algunos con cargos políticos en la actualidad y otros que desean volver.

Obediencia ¿debida?

Por Damián Duarte

A siete años de la masacre de Avellaneda, en la que encontraron la muerte los manifestantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, se puede afirmar que en nuestros días pocas cosas han cambiado, debido a que, al igual que en aquella semana del 26 de junio, en la actualidad los medios de comunicación, dueños de una dualidad característica que varia según sus intereses, nos continúan bombardeando con información, la cual contiene verdades a media y distorsiona la realidad.
A modo de refrescar la memoria social recordaremos los hechos más relevantes del 26 de junio del 2002, donde varias agrupaciones piqueteras, como parte de un estallido social a causa de la falta de trabajo, viviendas dignas, comida, y el desmedido aumento de la canasta básica, marcharon por las calles de Avellaneda hasta cortar el puente Pueyrredón, donde se encontraron con un bloque armado de la fuerza pública, el cual tras varios minutos de tensión, decidió reprimir a los manifestantes sin motivo alguno.
Con respecto a la función estatal, remontándonos a la nombrada fecha, y apelando a la teoría weberiana, se puede decir que fue aberrante la inconstitucionalidad en el accionar policial debido a que, según el teórico, el Estado es quien posee el monopolio legítimo de la fuerza dentro de un territorio determinado, desde ya, esto no garantiza la libertad de represión por parte del aparato de seguridad cuya responsabilidad es mantener el orden público. Es también inadmisible su intervención en el hecho de que al comienzo se “disuadió” con balas de goma y gases lacrimógenos, pero luego, y supuestamente bajo órdenes de cargos superiores, se reprimió con balas de plomo, acción que se hunde en la ilegitimidad debido a que desde ningún punto de vista existió el más mínimo consenso entre la policía y los movimientos sociales que reclamaban legalmente, tal como lo establece la Constitución Nacional.
Volviendo al tema de los medios de comunicación, aquel día jugaron un papel muy importante con respecto a la información que dieron a conocer, verbigracia, el hecho de que los muertos habían sido a causa del enfrentamiento entre los piqueteros, tildando a éstos de vehementes, impetuosos y desacatados. Pero la principal falta se produce al camuflar los datos veraces, en los que se responsabilizaba a la policía por los crímenes. La intervención policial del mencionado día se observa desleal desde todos sus ángulos de análisis, debido a que, como muestran las imágenes de los reporteros gráficos presentes en el hecho, el comisario Fanchiotti ejecutó por la espalda al manifestante desarmado, quien asistía a su compañero herido en la estación de tren.
Parafraseando al filósofo Hegel, quien aduce que el poder sólo puede existir si se realiza en el dominio efectivo, materializado en obediencia, podemos afirmar que Kosteki y Santillán, síntesis de una dialéctica entre dos fuerzas, cayeron bajo la actuación de un órgano policíaco claramente sometido al transitorio gobierno de Eduardo Duhalde, el cual poseía intereses bastante determinados, dar muerte a los “revoltosos de siempre”.

Prisión: tumba de los derechos

“La prisión, pieza esencial en el arsenal punitivo,
marca seguramente un momento importante
en la historia de la justicia penal:
su acceso a la ‘humanidad’ ”.

Michel Foucault.-



Por Damián Duarte

La realidad argentina muestra invariablemente, desde hace ya algunas décadas, un grave deterioro en el sistema carcelario, tema olvidado tanto por los medios de comunicación como por quienes detentan el poder. Casos de gatillo fácil, represión carcelaria, asesinatos y posteriores encubrimientos por parte de los que dirigen las penitenciarias, son hechos recurrentes a los cuales gran parte de la sociedad suele restarle importancia.
Si se ejerciera una profunda investigación al sistema nombrado anteriormente, los datos arrojados evidenciarían las enormes irregularidades y violaciones a los Derechos Humanos, activadas por la fuerza de seguridad del Estado. En el hipotético caso de una indagación sobre esta realidad, también se podrían identificar la gran cantidad de presos políticos existentes, modalidad que causó estragos en la sociedad durante el Proceso de Reorganización Nacional donde abundaban las acciones inconstitucionales, donde se apresaba, torturaba y asesinaba sin reparo a militantes y dirigentes de partidos políticos, entre otros, con ideas opuestas al gobierno de facto. El artículo 14 de la Constitución fue atrozmente violado debido a que se castigó impunemente a los actores antes nombrados, los cuales intentaban expresar sus ideas, aunque de más este decir que ante la imposición de un régimen de aquellas características, la Constitución queda íntegramente vedada.
En la actualidad, en pleno ejercicio de la democracia y bajo un gobierno autodenominado defensor de los derechos humanos, podemos ver el caso de Luciano Arruga de 16 años, desaparecido el 31 de enero luego de haber estado detenido en el destacamento policial de Lomas del Mirador, el grito por su aparición con vida, encarnado por sus familiares y amigos, se hace escuchar cada vez con más fuerza. En este caso se ejerce claramente una violación al artículo 18 de la Constitución Nacional, donde entre otras cosas, se expresa que “…ninguna persona puede ser arrestada sino en virtud de orden escrita de autoridad competente…”.
Volviendo al tema de la situación carcelaria, se puede notar las condiciones de hacinamiento en las que viven los reclusos, ya sea el problema de superpoblación, el hostigamiento por parte de los guardiacárceles, o los cientos de detenidos inocentes apresados por el mal accionar judicial, es decir, que nuevamente se puede notar la inobservancia del artículo 18 en el que se manifiesta que las cárceles deben ser limpias y sanas y deben ser utilizadas para seguridad y no para castigo de los presos. Hoy en día cabe preguntarse si estas instituciones, que deben garantizar la reinserción social de los reclusos, continúan respetando los derechos humanos.
Entre las abundantes irregularidades, vale destacar el artículo 3 del Código Electoral que, entre otras cosas, indica que los presos condenados se encuentran inhabilitados de emitir sufragio en elecciones, es decir, este precepto se contradice con el articulo 37 de la Constitución Nacional donde se dicta que el voto es universal, igual, secreto y obligatorio.
También es digno de mencionar la irrupción del sistema capitalista en las prisiones, donde los reos con poder político o dinero en abundancia, no se ven sometidos a las deplorables condiciones sanitarias y de hábitat de los presos comunes, sino que se encuentran alojados en confortables mansiones rodeados de lujos. Esto demuestra una avanzada desigualdad a la hora de calificar a quienes están privados de su libertad, calificación que, desde ya, nunca debería haber existido.
Como conclusión, es valido manifestar el olvido y la desconsideración del sistema carcelario, esto se puede observar en las mediatizadas y lamentables (cualitativamente hablando) campañas políticas, donde los candidatos suelen detraer significación a esta temática excluyéndola de sus plataformas. Los reclusos, deben ser considerados como seres humanos que cometen errores, los cuales obtienen como pena la prisión. Dicho esto, es menester, como sociedad y Estado establecido que somos, instaurar en el consciente colectivo de los argentinos que los presos merecen tener la capacidad de elegir a sus gobernantes, quienes velarán por su seguridad, sus derechos y su ambiente.