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domingo, 16 de mayo de 2010

El periodismo y el control ideológico

Por Damián Duarte //

Es de amplio conocimiento que, en la actualidad, muchos de los respetados periodistas han hecho abuso de su reputación y han derivado en “opinólogos” capaces de criticar cualquier maniobra política, de espectáculos o alguna acción de una persona pública, convirtiéndose en jueces y dueños de la verdad, la ética y la moral.


Días atrás todo el espectro comunicador se vio conmovido con la aparición de ciertos afiches que “escrachaban” a reconocidos periodistas del Grupo Clarín.

Dentro del debate sobre la libertad de expresión, a lo cual no se le debe restar importancia, existe la discusión acerca de la función del periodismo. Es cierto que un periodismo acrítico, tibio o esterilizado pierde su sentido, el problema hace explosión cuando la opinión de alguien “autorizado” en términos comunicacionales, se torna connivente con los intereses del medio al que pertenece, usufructuando así la libertad de prensa, para luego hacerla mutar hacia la “libertad de empresa”.

Tal vez para algunos sea un debate trillado, y hasta haya caducado su vida útil, pero no se debe olvidar que la formación de opinión es una de las piedras angulares del pensamiento crítico.

Resulta interesante no quedarse en lo que presentan los medios, opositores y oficialistas, sacudirse un poco el polvillo informativo con el que nos bombardean a diario y tratar de entablar una reflexión al margen de la lucha de intereses. Por eso cabe preguntarse, ¿es realmente Argentina un país donde peligra la libertad de expresión? Si bien se conocen cientos de casos donde la actividad periodística se vio amenazada y hasta censurada, es honrado reconocer que en ningún tipo de dictadura hubiera sido posible la publicación de un libro como “El Dueño”, más aún en conocimiento a quien está orientada la investigación o pseudoinvestigación. De la misma manera, ya se hubiese extinguido el diario de mayor tirada del país.

Lo mas curioso en lo que se debe reparar es en la hegeliana dialéctica del amo y el esclavo que se desarrolla en torno a esta cuestión. Por parte de los “periodistas independientes”, el discurso que proviene es el de “la dictadura kirchnerista que no tolera críticas”. La actitud de estos sujetos, y es aquí donde radica la dialéctica, se vuelve crudamente intolerante ante el desagrado por parte del poder, cayendo así en un autoritarismo mediático difícil de justificar y mucho menos de evaluar.

Parece difícil creer que se esta viviendo una verdadera dictadura y se le está imponiendo un forzoso límite a la libertad de expresión, tal vez mi necedad “Silvio-rodrigueana” me obligue a pensar que hubieron tiempo peores en el ámbito comunicacional.

Sin embargo, también es válido reconocer que la cruzada contra el monopolio encarnada por el gobierno parece resultar excesiva, no porque carezca de importancia, sino porque a estas alturas, gran parte de la sociedad ya ha podido dilucidar que el discurso siempre va de la mano de los intereses, en ambos bandos.

Lo que se intenta desde este artículo no es imponer un línea de pensamiento, ni abrir los ojos ni contar algo que no se haya dicho antes, sino, apoyándose básicamente en el choque de los discursos, invitar a una reflexión paralela, imparcial y propia que tanto hace falta en estos días.

Estimados lectores, he vuelto.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Dios nos libre y guarde

Por Damián Duarte //

En un ávido interés por fiscalizar la Nación, la iglesia ha vuelto a hacer su aparición invitando tanto al Gobierno como a la oposición a “crear condiciones de convivencia cada vez más armónicas”. La propuesta encabezada por el cardenal Jorge Bergoglio, se está llevando a cabo mediante la entrega de una serie de documentos cuyos destinatarios son el titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, Cristina Fernández y Julio Cobos. Según la cúpula episcopal, el motivo de esta intervención se apoya en la idea de crear condiciones de convivencia “más armónicas”.


Veamos un poco que se esconde detrás de estas intenciones pacifistas. Haciendo un poco de memoria, a principios del año pasado, la iglesia, intentaba llamar al dialogo por un vía similar y criticaba las primacía de “los intereses particulares por sobre los del bien común”, tiempo después, y en un tono de solapado golpismo, las santas voces aparecían en distintos medios sumándose en la cruzada contra la inseguridad y la pobreza. En otra ocasión, emitieron sus respectivos ataques al INADI, y cierta vez se los pudo ver a Bergoglio y al Rabino Bergman saludándose amablemente y subiendo cada vez más el tono ante un común pedido de “igualdad social”.

Si nos vamos algunas décadas más atrás, en años de la última dictadura militar, notaremos que la iglesia tuvo una participación un tanto dudosa. En el libro El silencio, de Horacio Verbitsky, la profunda investigación realizada por el periodista arroja datos acerca de la vinculación de Bergoglio con una organización nazi-fascista conocida como Guardia de Hierro y con fuertes vinculaciones con Massera. Este dato pone blanco sobre negro con respecto a la actitud recientemente tomada., sumado al que la iglesia católica ayudo a Von Wernich a escapar a Chile donde, luego de ser reubicado y de haberse comprobado su culpabilidad de justificar torturas y asesinatos, continuó recibiendo el apoyo episcopal.
Por otra parte, es digno de mencionar la inoperancia eclesiástica frente a los innumerables casos de abuso que han sido mediatizados y los que no, tapándose entre si sus propias miserias.

Durante el menemismo, la institución se vió fuertemente relacionada con el caudillo riojano, que decidió no seguir el accionar de su líder quien había establecido una fuerte división entre la iglesia y el gobierno. En aquellos años, la actividad eclesiástica intervino más de una vez en cuestiones políticas y gubernamentales, como, por ejemplo, la posición antiabortista que mantenía el país.

Parece ser que la pasividad y armonía que se reclama por estos días, no está predicada en el ejemplo de la iglesia, como se pudo ver, se le ha encontrado relaciones con los procesos mas destructivos y nefastos de la historia argentina, sin mencionar los vínculos a nivel mundial, claro que es importante distinguir entre la religión como tal y la iglesia como institución, pero al finalizar estas palabras no puedo evitar recordar a Luis Buñuel, y agradecer a Dios, por ser ateo.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Los dinosaurios... ¿van a desaparecer (de una vez)?

Por Damián Duarte //


La pelea por el liderazgo del PJ parece tomar un color magmático con la inclusión de Eduardo Duhalde en la escena política. Luego de algunos años tras bambalinas, el paladín bonaerense apunta al sillón de Rivadavia y promete “echar con votos” a actual titular justicialista.


En un momento en que el kirchnerismo sale a librar batalla en varios de los frentes opositores, parece ser que el fantasma duhaldista se corporiza, aprovecha la embestida y se une al saqueo de leña del árbol caído o, por lo menos, golpeado.

Cabe destacar que el caudillo recibió días atrás, algunos elogios de parte de Mauricio Macri, en vistas de un apoyo que da lugar a las especulaciones acerca de una posible alianza.
En su acto en el teatro Lola Membrives, Duhalde acusó de “traidor y cobarde” a Néstor Kirchner, olvidando quien fuera, ocho años atrás, su ficha en la política luego de anunciar su retiro de la misma al haberse tornado oscuro el panorama, tras ser acusado por movimientos piqueteros de haber ordenado la represión en Avellaneda. En aquel episodio resultaron victimas fatales Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, y cuya causa el actual líder pejotista prometió investigar a fondo, esfumándose, tiempo después, en meras promesas.


Por su parte, Kirchner respondió al empuje duhaldista aduciendo que “lo van a pasar por arriba” mientras celebraba junto a su esposa, un asado con la CGT. Duhalde, que cuenta con el apoyo de Jerónimo Venegas, el titular de las 62 Organizaciones Peronistas, promete en el 2010 un país para “los que quieren a Videla, y para los que no”, declaraciones desafortunadas si las hay, en un momento clave en el proceso de reapertura de las causas por violaciones a los Derechos Humanos, ya que se une a la línea del pedido de amnistía de Diego Guelar.

El momento más tenso parece estar viviéndose dentro del aparato del PJ, ya que gran parte de los intendentes bonaerenses y del conurbano, deberán alinearse a uno u otro lado para brindar su apoyo, lo cual implicaría la soltada de mano del bando opuesto.
Nuevamente reitero lo expresado en artículos anteriores, las medidas de alianza frente a un enemigo mayor, fiel a un estilo hobbesiano, está dando lugar a la aparición de viejos figuritas que aprovechan la situación del castigado gobierno para poder meter un piecito y abrirse a codazos un lugar en la apretada y tumultuosa esfera política. La falta de enfoque y concordancia de los sectores más coherentes de la oposición, los está volviendo simples comodines en esta partida destituyente y desestabilizante que de a poco está dando lugar a la resurrección de ciertos dinosaurios que se niegan a desaparecer.

viernes, 5 de marzo de 2010

¿Y que hay de los otros?

Por Damián Duarte //

En medio de un caldeado clima político, con discursos presidenciales que irritan a cierto sector, Decretos de Necesidad y Urgencia que van y vienen, y dichos de algo así como “la dictadura kirchnerista” me veo en la obligación, tal vez moral, de improvisar un análisis sobre el arco opositor y ver quienes, en cierto modo, sonríen frente a los golpes que recibe el Gobierno.


Luego de la apertura de las sesiones ordinarias en el Congreso, varias posturas, en su mayoría coincidentes por conveniencia, salieron en busca de sus respectivos oídos. Para recortar un poco el espectro, tomaremos las posiciones del PRO, el sector agrario y Proyecto Sur. Si bien la intención, de este artículo no es analizar discursos y dichos, serán tomadas algunas palabras a fin de distinguir a donde apuntan sus respectivas posiciones.

Aunque el partido encargado de la gestión en la Ciudad no está en condiciones de mirar pajas en ojos ajenos, debido a que, tras las inundaciones, las oficinas del PRO se encuentran “anegadas” de reclamos, funcionarios como Felipe Solá, se han hecho de un espacio para embestir nuevamente a la Presidenta (y al kirchnerismo en su totalidad), al decir que el discurso en el Congreso fue “autorreferencial” y que “nunca jamás el gobierno de Kirchner (del cual él formó parte) movió un dedo por la seguridad y tampoco lo ha hecho la presidenta”. Tal vez en un intento de reafirmar su postura e ideología (?), o simplemente surfeando la ola de reclamos al oficialismo, Solá se inscribe las listas de la oposición por oposición y del “veletismo doctrinario” al que nos tiene acostumbrado el ambiente político de las últimas décadas, al sumarse a los reclamos viscerales que, tal como se distingue el PRO, carecen de fundamentos.

Con respecto a la posición del campo, las desmesuradas declaraciones del titular de la Federación Agraria de Entre Ríos, acerca de que el mandato de Cristina Fernández “es igual a la época en la que no funcionaba la democracia”, demuestran una clara necedad con intenciones irritables por parte del sector campestre, que busca salar las particulares heridas de este gobierno para provocar una respuesta que justifique su afirmación.

Resulta evidente que la desdibujada participación rural en los últimos meses, se debe, en principio, al decreciente brillo mediático que está teniendo el sector en su reclamo, por el cual, a través de declaraciones punzantes, intenta volver al ruedo.

Por último llega el turno de Proyecto Sur y su mayor exponente, Fernando “Pino” Solanas que, si bien forma parte de la oposición y es el tren al que se suben quienes carecen de argumentos, se separa del resto manteniendo su ideal y postura progresista. En este caso, el disentimiento con el Gobierno recae, en las últimas semanas, en la negación del partido frente a la emisión del DNU y el pago de la deuda, exigiendo una investigación de la misma por su carácter fraudulento.

Las contras de la postura adoptada por Solanas, se basan en el hecho de formar parte de la “ridícula oposición”, es decir, no por ser ridícula su postura, sino por ubicarse en la vereda de los ridículos al formar parte del sector opuesto al Gobierno.

Una frase muy interesante escuché en las últimas semanas, perteneciente a Dante Palma, se refería acerca de interpretar la política como un circulo que, de tanto irse por la izquierda, “se termina saliendo por la derecha”, tal vez no aplique exactamente en este caso, pero se espera que el reclamo genuino y la fuerza de la izquierda, no termine por dar ventaja a su agazapada antípoda.

martes, 23 de febrero de 2010

Möebius entre las relaciones internacionales

Por Damián Duarte //

Las tensiones entre China y Estados Unidos parecen agudizarse aún más en los tiempos que corren. Mientras que por parte de la potencia oriental se llama al mejoramiento de las relaciones bilaterales, la administración Obama parece sobrar la situación estrechando vínculos con el líder tibetano, Dalai Lama, y realizando una dudosa venta de más de 6 millones de dólares de armas a Taiwán. Ahora bien, veamos porque estas acciones han generado tanta fricción entre los países, dando así material para analistas.

Tal como lo expone Hans Morgenthau en su Política entre las Naciones, las “relaciones internacionales” se vuelven una esfera de conflicto, donde los Estados, los actores más importantes, necesitan estar listos para la guerra y la lucha por el poder. En este caso, el término de poder, se refiere al “poder político” y no al militar.

Volviendo a los recientes roces entre China y la potencia norteamericana, los descontentos se apoyan en los dos hechos antes nombrados, los cuales se analizarán por separado.

El caso de la visita del Dalai Lama al presidente Barack Obama contrajo, para los orientales, un grave daño en las relaciones, ya que el Tibet, región del Himalaya a la cual pertenece, es un territorio autónomo y no comunista que exige la separación del gobierno popular chino. Este acercamiento significó una mordida de mano por parte de Estados Unidos a quienes celebraron en su momento el diálogo con la Republica Popular Democrática de Corea. Es para destacar que las relaciones entre las potencias se ha vuelto áspera en los últimos meses debido a los ataques sufridos por Google en China y a la barrera impuesta a las exportaciones norteamericanas.

Pasando a la segunda medida que ha generado descontento, tenemos la venta de armamento a Taiwán, isla que, al igual que el Tibet, no comparte el régimen comunista y cuya soberanía es reclamada por Pekín. Los 6 millones de dólares en armas de la venta, incluían entre otras cosas, 60 helicópteros Black Hawk que no hacen mella al gobierno chino.

Cabe destacar que pese a los intentos norteamericanos, China se ha negado a cotizar su moneda para no incrementar el precio de sus exportaciones.

Parece ser que estas dos potencias, al igual que sus relaciones, se encuentran marchando sobre dos puntos de una cinta de Möebius, que no es más que una banda con un solo lado y que, si se dirigen en direcciones opuestas, tarde o temprano, van a chocar.

jueves, 18 de febrero de 2010

Libertades ocasionales

Desde los inicios del mundo, las incipientes sociedades humanas organizadas se vieron indefectiblemente envueltas en uno u otro conflicto, sea este de clases, territorios o pertenencias.


Si existe algo férreamente irreprochable en la teoría marxista, podemos asegurar que es la afirmación acerca de que “la historia de la lucha de clases ha sido, hasta el día de hoy, la historia de las sociedades”.De esta manera, tal vez un poco rebuscada o inconexa, podemos explicar distintos fenómenos y sucesos en torno a la organización social de las civilizaciones.

Tomemos dos hechos al azar, solamente unidos por este análisis. Por ejemplo, si nos remontamos al nacimiento del partido radical, observamos como se encontraba dividida la sociedad argentina en aquellos tiempos. Por un lado, estaban los conservadores, es decir, una oligarquía sectaria, opresora de las minorías y con estrechas relaciones con el sector militar. De la otra parte, encontramos a los anarquistas, en su mayoría europeos, y a los socialistas, con ideas en pos del progreso, el cambio, y arraigados opositores del autoritarismo reinante (y gobernante) de aquellos años. Cabe aclarar que el espectro social era un tanto más amplio, pero no viene al caso en este análisis.

Ahora bien, existía otro sector con ansias de gobernar y llegar al poder pero sin una ideología que los defina o represente más allá de su lema basado en la “libertad”. Es por eso que, al existir un poder oligarca y opresor como lo eran los conservadores, nace en el país una nueva alternativa alejada del fantasma del comunismo y de la “violencia” anarquista, con el fin de gobernar y librarse de las ataduras conservadoras.

Con el riesgo de perder el hilo temático, de caer en la incoherencia o, simplemente no ser interpretado, propongo analizar el monstruo de la inseguridad guiado por la premisa antes enunciada.

Sin temor de incidir en un discurso netamente de izquierda, es factible comprender como, acotándonos a la sociedad contemporánea argentina, la delincuencia se ha tornado en una batalla más de la lucha de clases. Es decir, no es necesario realizar un análisis por demás sesudo para notar cómo, desde la década del ’70 y tras una seria de tropiezos neoliberales, las brechas entre clases se han ido abriendo cual herida, provocando una hemorragia de odio visceral entre ellas.

De esta manera, y sumado a innumerables factores, la clase baja, siempre la mas perjudicada, observa como en la otra vereda la alta sociedad se enriquece aún mas, mientras ellos son despojados de sus empleos, planes y oportunidades. Es así como siempre llega alguien y los invita a “cometer cierto asuntito”, es fácil, no puede fallar.

¿Y como no caer en esa si la vereda que están mirando les está pintando una vida muy diferente a la suya? Casas en barrios privados, autos, la mina, la ropa…

Primero una casa, después un autito, luego viene el fierro, y con él el poder. Las drogas y el poder. El éxito y el poder, y así el oprimido se convierte en opresor, la particular dialéctica del amo y el esclavo.

Ahora bien, deteniéndonos específicamente en los tiempos que corren, nos es fácil deducir, con sólo echar un vistazo, de qué años provienen los adolescentes devenidos en criminales, es decir, en su mayoría nacidos y criados durante el menemismo, década en que el aparato estatal se fue de vacaciones con grandes valijas repletas de oportunidades laborales, planes educativos, industrias nacionales, sistemas de salud y demás garantías de un Estado democrático.

¿Qué podemos pedirles a estos jóvenes si nacieron en una familia que caía en picada hacia la pobreza? Todos ellos victimas de un sistema político, económico y social que construyo robustos muros del cual ellos quedaron afuera.

No es de mi interés especular qué diría Marx hoy, ni hacer una interpretación marxista de la realidad, sino más bien, quizá erróneamente y despojándome de cierto criterio periodístico, realizar un descargo pendiente en base a una premisa que, a mi entender, resume el sentido del mundo.

Es así, esto fué una de esas libertades ocasionales que me tomo sacándome el trajecito de periodista.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Ideología barata...

Por Damián Duarte //

Resulta curiosa y un tanto trastabillada la actividad de pensar y reflexionar sobre la actualidad política y social del país. Entre Redrado, el Banco Central, las Tazer, Cobos y su voto “no negativo”, la sensación térmica, los medicamentos vencidos que, claro está, no es un asunto “tan grave” y los tirones entre los futuros titulares del PJ, deja al descubierto que la temperatura no sólo aumenta a nivel climático.


Para quienes leemos u ojeamos los diarios, o vemos algún que otro canal informativo, nos es fácil notar las tendenciosas maniobras detrás de cada noticia, así como también explicar las razones del bombardeo de datos. Desde ya hace varios años, el cuarto poder ha sido una gran influencia tanto en la toma de decisión como en la formación de opinión de la sociedad. Pero no resulta de interés, al menos esta vez, desarrollarme en el poder mediático y el ámbito de la información.

Ahora bien, ante el debate generado en el post anterior y, al abrirse un amplio espectro temático, propongo detenernos sólo en la identidad cultural del político argentino actual: ¿Es Macri peronista? ¿Se aferra el kirchnerismo a las premisas del peronismo? ¿Es Cleto Cobos un radical peronista disidente? O, mejor dicho, ¿qué es Cobos?

Podemos realizar dos tipos de análisis frente a esta identidad: desde la perspectiva esencialista, que refiere a los rasgos culturales hereditarios, o bien, desde la perspectiva constructivista, que demuestra que la identidad no se hereda, sino más bien que se construye.

Veamos, según las declaraciones del actual Jefe de Gobierno varios meses atrás, en las cuales se refería a la privatización de Aerolíneas y demás empresas, demuestra que nos encontramos ante el fiel estereotipo del empresario menemista, ese que despojó la industria nacional, dividió aún más las diferencias entre clases, enriqueció a unos pocos, hipotecó el país, y demás atrocidades que me provocan acidez enumerar.

Si tomamos como referencia la primer perspectiva, deberíamos decir que las declaraciones y las medidas de Mauricio Macri, lejos – muy lejos – están de las políticas del Perón del ’46 con ideas como el plan Quinquenal, o la creación de Aerolíneas Argentinas.

Si nos adosamos a la opción constructivista, podemos aducir que, el “peronismo disidente”, donde incluimos a De Narváez, Macri y Solá, entre otros, se trata de una nueva rama del peronismo con ciertas reformas neoliberales que se abocan a la sociedad de consumo y a los parámetros de mercado que manejamos hoy en día, es decir, una seudo-actualización doctrinaria, aunque, resulta obvio, esta opción termina siendo altamente rebuscada.

¿Qué hay del kirchnerismo? A simple vista da la impresión de que nos encontramos frente a una tendencia con fuertes raíces peronistas, pero si hurgamos algo más profundo, parece ser que además se suma un espíritu setentista y con un alto desprecio hacia le dictadura, lo cual no es para objetar. No obstante, ciertas medidas y decisiones políticas parecen alejarlos un poco de la primera presidencia de Perón tan recordada en su discurso, medidas como la desprotección al recurso minero, a los glaciares, el subsidio a la General Motors, la falta de políticas públicas y desarrollo en salud y educación, los negociados con los amigos del poder o la causa sobre enriquecimiento ilícito. Volviendo a las perspectivas planteadas, si recurrimos a la esencialista, obtendríamos la respuesta al por qué de esas reacciones frente a la prensa y ante el arco opositor, así como también la pujante fuerza por los Derecho Humanos y la integración, fiel reflejo de la militancia de los ‘70. Desde el lado constructivista no hay mucho que se pueda decir, debido a que en su forma de actuar, aducen seguir la línea peronista, las cuales caben destacar, se dejan ver en la estatización de las AFJP, o en Aerolíneas Argentinas.

Por último intentaré desenmarañar la identidad cultural y política del kirchnerista opositor de primera línea: Julio Cesar Cobos. Tal como se puede apreciar, el radical K, aparenta traer en su ADN la traición. Tras su voto “no positivo” en el desenlace del debate por la 125, el vicepresidente se ha tomado ciertos atributos y ha realizado una secuencial felonía hacia quienes lo llevaron a su actual posición. Por un lado, sus inicios e intensa actividad en la Unión Cívica Radical, parecerían ser los rasgos más puros de su identidad, aunque luego se haya desvinculado del partido y, posteriormente vuelto a aceptar su pertenncia. En este caso las perspectivas no llegan a determinar fielmente sus características identitarias, ya que, si tomamos como referente el estilo gubernamental de la UCR, poco nos aclararía el panorama, es decir, es curioso y hasta vergonzoso el “veletismo” del que puede llegar a formar parte el vicepresidente con aspiraciones dirigidas hacia el sillón de Rivadavia.

Esto es parte del staff político actual, todos representantes del pueblo y electos en pleno ejercicio de la democracia, lo cual no quiere decir que sean los mejores. Es por eso que, en este rastreo identitario, se intentó demostrar que, las condiciones socio-políticas no son las de hace cincuenta años, por lo cual es menester el desarrollo de nuevas tendencias en pos del progreso, y dejar de lado la mitología del partido político más grande y la sistemática traición de valores y creencias.

jueves, 28 de enero de 2010

Sobre héroes y discursos


Este artículo me vino a la mente luego de leer el post del blog Comentando las noticias de ayer titulado El partido judicial. Particularmente una frase detonó la idea acerca de la construcción del otro y de sí mismo en el discurso oficial.


El semiólogo y sociólogo argentino, Eliseo Verón, describe en La palabra adversativa cómo el discurso político, enunciado en un contexto democrático, supone o construye al menos tres destinatarios: el prodestinatario, el paradestinatario, y el contradestinatario. Es por eso que, al construir un Otro positivo y Otro negativo, el enunciador entra en relación con ambos.

El prodestinatario, refiere al grupo de receptores que “participa de las mismas ideas, adhiere a los mismos valores y persigue los mismos objetivos”. Por paradestinatario entendemos a aquellos sectores de la ciudadanía que permanecen “fuera de juego” o indecisos, es decir, ni opositores ni partidarios, que suelen ser víctimas de la persuasión. Por último, como contradestinatario, encontramos claramente a quienes se ven en la otra orilla del enunciador, lo opuesto al prodestinatario.

Ahora bien, observando el discurso progresista, tanto de Cristina Fernández como de Néstor Kirchner, podemos detectar claramente los tres destinatarios presentados por Verón, a saber: como prodestinatario, notamos que se dirige particularmente al amplio sector del peronismo, a los partidarios de la primera presidencia de Perón, a los “compañeros” de los ’70. Siguiendo la línea, el paradestinatario sería el sector apolítico de la sociedad y a cierta parte de la juventud que se inicia en el ámbito y se deja guiar por un bonito discurso. Como contradestinatario encontramos a todo el arco opositor, sea Clarín, el campo, los militares, Redrado, Macri y demás sectores antagónicos.

Las intenciones solapadas detrás del contradestinatario, es demostrarle a gran parte de la sociedad, su claro disentimiento con los episodios pasados en la historia argentina, como lo fue la dictadura, o la década del noventa. Paralelamente, presentando su posición, envía un guiño al sus paradestinatarios que, al ser testigos de las consecuencias de aquellos modelos, se convierten en potenciales adeptos.

Es cierto que un discurso progresista, para quienes mantenemos cierta línea de pensamiento o ideología, suele resultar bastante tentador, pero no es recomendable dejarse obnubilar por los albores de un nuevo modelo, sólo presentado en una bonita retórica.

martes, 12 de enero de 2010

La asintótica tensión

Por Damián Duarte //

Luego de algunos meses de especulación difuminada detrás de las tinieblas por parte del sector agrario, parece que el conflicto entre la tirana Cristina Fernández y el símil demonio de tazmania Martín Redrado, ha resultado una oportunidad excepcional para que los integrantes de la mesa de enlace reafirmen su oposición e intenten avivar el fuego que caldea la realidad política.

Tras el anuncio de la Presidenta de una línea de financiamiento con tasas subsidiadas para pequeños y medianos productores de trigo, los representantes del campo respondieron, luego de “analizar la situación del trigo”, que si el escenario no cambia se verán obligados a tomar medidas de fuerza, aunque algunos sectores se hayan bajado de la asamblea al no compartir la actitud.

El gran ausente de la reunión campestre celebrada en el Teatro Broadway fue el Ministro de Agricultura, Julián Domínguez, a lo que el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti calificó como “una pena”, ya que, en un denotado tono de necio cinismo afirmó que hubiera sido un “buen mano a mano con lo productores”.

Parece ser que una vez más, el campo, tal como paso hace casi dos años, vuelve a probarse el disfraz de “pueblo” y, así sumar su cuota de suspicacia para acrecentar o recordar el descontento social. Por su parte, Cristina Fernández, vuelve a hacer uso de su cuota de obstinación, empecinada en el pago de una deuda que no es legítimamente del pueblo. La realidad quema, una vez más, en una fusión de terquedad y golpismo a cuentagotas.

martes, 22 de diciembre de 2009

American dream (Azufre not dead)

Por Damián Duarte //

Tras poco más de once meses de presidencia, el gobierno de Barack Obama sigue, en menor medida quizá, la característica línea controvertida norteamericana. Parece que atrás – muy atrás – han quedado las promesas sobre el cierre de la cárcel de Guantánamo, el fin de la guerra en Irak y, entre otras, las misiones militares en Afganistán. Las aspiraciones hacia un nuevo orden mundial se vieron interrumpidas por una serie de trapisondas en torno a las políticas tomadas por el carismático presidente afroamericano que, si bien se ha encontrado con una importante resistencia tanto en algunos países de Oriente como en América Latina, se las ha rebuscado para llevar a cabo su plan.

Las estrechez de las relaciones celebradas hace algunos meses entre la aliada Israel y Rusia, presentó para Estados Unidos la pérdida de un importante punto estratégico y ha despertado el temor norteamericano ante la posibilidad de la caída de sus intereses frente al eterno conflicto palestino – israelí. Al mejor estilo hobbesiano, podríamos determinar que aquel acercamiento esconde, detrás de la fachada de cierto recelo ante las decisiones de Obama, una lúcida unión frente a un enemigo mayor.

Si bien estos acontecimientos denotan una reducción en la personalidad monopólica estadounidense, lejos está de interpretarse como una caída de la potencia ya que, como podemos ver, las bases militares en Colombia muestran un constante interés en mantener su dominio sobre sus cobardes y obsecuentes amigos.

En cuanto a las promesas sobre el inmediato cierre de Guantánamo, uno de los campos de concentración del siglo veintiuno, podemos ver que efectivamente no se ha abandonado la iniciativa, pero si se ha burocratizado llevándola a una solapada postergación, simulando algún que otro interés trasladando prisioneros o acelerando los juicios.

El reciente premio Nobel otorgado a Obama, ha sido motivo de polémica y de impugnación entre varios mandatarios latinoamericanos, que ante el envío de nuevas tropas a Afganistán y las bases en Colombia, han considerado que el presidente sólo es digno del “premio Nobel de la guerra” y que únicamente ha generado frustración en las personas que confiaban en su capacidad para el cambio.

Recurriendo los términos de interdependencia planteados por Keohane y Nye, las relaciones que unen a la gran potencia del norte y al gobierno de Álvaro Uribe, se reducen a la cierta protección que puede recibir este último por parte de su aliado quien, mientras tanto, gana un puntito más en la ocupación y el control de su patio trasero cada vez más unido y con aspiraciones emancipatorias y progresistas.

Lo cierto es que, quizá producto de en un clima de ansiedad, las medidas de la administración Obama no han sido de gran aporte a favor del cambio en este tiempo, sino más bien, resultan bastante desleales y hasta irónicas frente a los galardones recientemente entregados, generando un grave descontento social, representado por los algunos líderes que reprueban sus recientes medidas. Poco parece haber cambiado, poco aparenta cambiar, sólo se espera que los vientos del progreso latinoamericanista logren, con el pasar del tiempo, disipar estas nuevas e incipientes nubes de aquel temido olor a azufre.

sábado, 12 de diciembre de 2009

El futuro llegó...(?)

Por Damián Duarte //



Las células madres se caracterizan por tener la capacidad de originar células de la sangre, de diferentes tejidos, del sistema inmunológico, del páncreas, del hígado, de los huesos, del corazón y demás órganos y tejidos del cuerpo humano. Este tipo de células se hallan principalmente en el cordón umbilical y se prevé, según investigaciones privadas, que en un futuro no muy lejano, serán utilizadas para reparar daños cerebrales, Alzheimer, Parkinson, distrofias musculares, leucemia, anemias, patologías en la médula ósea, y otras enfermedades y degeneraciones que en la actualidad parecen no tener solución aparente, aunque si tratamiento.

La Argentina cuenta con varias empresas del sector privado destinadas a la preservación criogénica de cordones umbilicales con el fin de una utilización futura, sea ésta por parte de los progenitores como de sus hijos. Si bien cabe resaltar los beneficios de estos nuevos avances, el fin de esta nota es analizar la situación argentina con respecto al tema.

Las empresas privadas, pioneras en las investigaciones, garantizan la preservación de los cordones sólo para el uso familiar en caso de que sean compatibles. En cambio, el Banco Público de Sangre de Cordón Umbilical, que funciona en el hospital Garrahan, no garantiza que sea de gran utilidad la preservación de la sangre del cordón, ya que advierten, existen gran variedad de enfermedades con su base genética. Paralelamente se indica que el nombrado Banco Público no brinda el servicio de almacenamiento, sino que utiliza las células madres para quien sea compatible.

Cabe destacar que, debido a la falta de políticas publicas en torno a la salud, las investigaciones en base al desarrollo de nuevos tratamientos y formas de utilización, han quedado un tanto rezagadas, es por eso que el sector privado, en cierto modo, monopolizando la actividad, tiene la libertad de imponer precios y costos según sus codicias, y sólo apto para clases con un buen pasar económico alejando el acceso a los sectores más perjudicados que, desde varias perspectivas, son también los más necesitados.

Quizás, sería oportuno, como una medida progresista y estatal, focalizar investigaciones en estos asuntos, pero principalmente con el fin de hacerlos populares y federales, tratando de impedir la clásica costumbre de otorgar libertades o subsidios para deslindarse del tema, evitando a todos los ciudadanos la eterna dicotomía entre lo público y lo privado.

jueves, 3 de diciembre de 2009

El inicio de lo que vendrá

Por Damián Duarte //

La sanción de la nueva Ley de Medios Audiovisuales ha generado grandes controversias tanto en el ambiente de la comunicación social como en la población en sí. La “ley K” o “ley mordaza”, fueron los términos o denominaciones más utilizados por el sector opositor para generar un cierto tono despectivo ante el nuevo decreto.


Por parte del oficialismo, su discurso remite a que el país “necesitaba cambiar la ley de la dictadura”, que se debía acabar con la presión monopólica de las grandes cadenas mediáticas, y que era menester ampliar el rango de información dando lugar así, a una mayor pluralidad de voces.

Lo que resulta extraño es el llano análisis que han realizado algunos profesionales de la información sobre este asunto, anclándose en teorías conspirativas del kirchnerismo y centrando su foco en tácticas políticas en vez de divulgar a la sociedad cuáles eran los verdaderos cambios.

La antigua ley, firmada por Jorge Rafael Videla y Martínez de Hoz, entre otros, manifestaba sintéticamente que la libertad de expresión se encontraba restringida y limitada por las necesidades de la Seguridad Nacional (la cual, claro está, ellos determinaban), mientras que la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual garantiza el derecho universal a la información apoyándose en el artículo 13 de de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Con respecto a los monopolios, la piedra en el zapato del actual gobierno, la antigua ley expresa que “se admiten los monopolios y los oligopolios de medios. El Estado tiene una participación subsidiaria, ya que sólo puede dar servicio en áreas geográficas no rentables para los privados”. En cambio, la nueva ley proporciona un giro de 180º e impide la creación de monopolio u oligopolios, y fomenta el pluralismo del espectro comunicacional.

En lo concerniente a los plazos de las licencias no se observan grandes cambios, a saber: la ley 22.285 (ley antigua) afirmaba que las licencias serían de quince años pero que se admitirían prorrogas de diez años más. Por su parte la nueva ley sólo otorgará licencias por diez años y, al igual que la anterior, se podrán prorrogar por diez años más mediante Audiencias Públicas.

Por otra parte, la ley del proceso de reorganización nacional propugnaba la formación de sociedades para esconder la verdadera titularidad de las licencias, mientras que la actual “ponderará criterios de idoneidad y arraigo en la actividad”, y agrega que serán excluidos aquellos que hayan sido funcionarios de algún gobierno de facto, dando prioridad a la vida democrática y al Estado de Derecho.

Estos muchos otros puntos resultan interesantes para notar cual es verdadero cambio, alejándonos de las maniobras políticas y centrando en análisis en cual es el mayor beneficio para la sociedad en general, una sociedad que necesita estar informada para que, desde su lugar, inicie el cambio.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Reflexión al paso...

Por Damián Duarte //


Desde hace varias décadas, los medios han ido afianzando sus relaciones con el poder generando una lucha de intereses y utilizando a la sociedad como campo de batalla.

Bajo la excusa de un fiel reflejo de la realidad, algunos sectores mediáticos han adoptado métodos de brindar información un tanto tendenciosos con el fin de construir una realidad acorde a sus intereses.

Así, durante la guerra de Malvinas, el gobierno militar se escudaba de su crisis bajo rimbombantes titulares que afirmaban nuestra victoria.

Durante la década del ’90, las promesas del nuevo caudillo nos transportaban sin escala al primer mundo y los medios, lejos de ejercer alguna reflexión crítica acerca del nuevo modelo, mantenían su obsecuencia en virtud de sus negociados con el poder.

En la actualidad, temas como la inseguridad o la crisis económica parecen ser el caballito de batalla de la agenda mediática.

Tal como ocurrió con la Gripe A, donde los argentinos nos encontrábamos acorralados por un virus que amenazaba con extinguir la especie, en las ultimas semanas la inseguridad ha resurgido para obligar a los ciudadanos a encerrarse en sus casas al resguardo del monstruo de la criminalidad, fomentando el nuevo deporte basado en consumir basura televisiva, basura que se sirve de los cerebros agotados y listos para ser absorbidos por programas como “el musical de tus sueños” o cosas por el estilo.

Parece ser más fácil y resulta irrisorio darles micrófonos a las celebridades y que propongan cosas como la pena de muerte o bajar la edad de imputabilidad, alejándonos lo mas posible de ejercer análisis sobre cuales son las causas de esta situación, como por ejemplo la continua y creciente diferencias entre las clases, las elementales fallas en la educación o los distintos problemas sociales que nos han llevado a este abismo.

El poder mediático ha resultado tener más responsabilidad de la esperada acerca de la paranoia social que domina la actualidad incrementando la influencia sobre las ya nombradas “mentes agotadas” y dando lugar a la reflexión final acerca de que los medios, es el opio de los pueblos.

"Éstos son mis principios; si no le gustan, tengo otros..." G.M.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Justicia sin vendas


Por Damián Duarte //

 
Nuevamente la Justicia dio un martillazo cuyo resultado generó disconformidad tanto entre los seguidores de la banda Callejeros, como entre los padres de las victimas.
Era de suponerse que este fallo no iba a emanar ningún veredicto ampliamente satisfactorio para todos los actores, pero a decir verdad, hace un poco de ruido el hecho de que Ibarra no figure entre los imputados, al igual que los bomberos, algún otro policía y demás funcionarios encargados del control de este tipo de lugares.
Resulta lamentable la actitud de familiares y adeptos de la banda, quienes en un gesto de provocación arrojaron volantes en apoyo del grupo, sin valorar el dolor genuino que acompaña a los padres desde hace ya cinco años, también resulta poco ético la actitud de ciertos periodistas quienes en una reflexión un tanto desubicada opinaron que este fallo se trataba de “un fueguito para calmar a la gilada”, frase desafortunada si las hay.
Puede decirse que sabe a poco los veinte años de cárcel para Omar Chabán, puede decirse que sabe a nada la lentitud de la Justicia, la ausencia de control por parte del Estado, las coimas, en resumen la corrupción que domina el funcionamiento del sistema.
Luego de la resolución sobrevinieron los incidentes por parte de los familiares de las victimas en repudio al fallo, puede resultar comprensible dicha reacción con el agravante que tantos responsables aun continúen libres.
Cabe preguntarse, ¿qué medidas serán tomadas de ahora en mas con respecto a los controles que deberían ser ejercidos?, ¿en que hemos avanzado?, ¿son los condenados la totalidad de los responsables?, al parecer son preguntas a las que nadie puede responder sin caer en contradicción u olvido de datos relevantes. Solo se espera que en un futuro, la Justicia pase a tomar un lugar mas respetado dentro de la sociedad, tratando de dejar el menor ápice a la insatisfacción entre las verdaderas victimas.

viernes, 10 de julio de 2009

Al gran pueblo argentino, ¡salud!

Por Gómez Analía

A través de la historia y en la actualidad, estando vigente un régimen democrático, presenciamos a diario la vulneración de ciertos artículos de la Constitución Nacional de la cual se desprenden los derechos y garantías cuyo cumplimiento está a cargo del Estado.
Ahora bien, Max Weber define a la democracia de la siguiente manera: “Democracia puede significar cosas enormemente dispares. Aunque, bien mirado, sólo viene a significar esto: que no existe ninguna desigualdad formal en cuanto a los derechos políticos entre las distintas clases de la población”.
Teniendo en cuenta la afirmación precedente se tomarán como ejemplos los artículos 14 bis, 15 y 18 cuya violación se puede ver reflejada en hechos de la actualidad.
El incumplimiento del primero se puede observar, por ejemplo, en la existencia de talleres clandestinos, donde los trabajadores no sólo exceden ampliamente la jornada limitada, llegando a trabajar 14 horas diarias o más, sino que a su vez moran en estos espacios en circunstancias paupérrimas, descansando bajo el llamado sistema de “cama caliente” y compartiendo el baño con un gran número de compañeros.
Por otra parte, apelando a la teoría marxista, no pueden darse las condiciones equitativas de labor debido a que nos hallamos bajo un régimen capitalista en donde existe un monopolio de los medios de producción generando así que la clase trabajadora se vea obligada a vender su fuerza de trabajo sometiéndose a dicho sistema. A su vez, surge del sentido común, la imposibilidad de la participación en las ganancias de las empresas por parte del trabajador, derecho que también emana del mismo artículo.
Esta situación no es un hecho aislado ni desconocido ya que la Defensoría del Pueblo y la Fundación Alameda (organización que persigue talleres clandestinos) reciben 3 o 4 denuncias por día. El problema es que detrás de este negocio está quien dirige el taller donde se explotan, en su mayoría, trabajadores de nacionalidad boliviana, la Policía Federal que, conociendo esta actividad ilegal, la ampara por medio del recibimiento de coimas y algunas grandes marcas que pagan miserias por la confección de las prendas y luego las venden en sumas exorbitantes.
A raíz de esta realidad y de la participación de cada uno de estos actores se vislumbra una oposición de intereses donde los explotados tienen miedo de realizar denuncias por su condición ilegal y los explotadores los amenazan con deportarlos, subsumiéndolos y logrando su fin último que es, solamente, obtener ganancias.
Este empleo podríamos catalogarlo como trabajo en negro, entendido como aquel que resulta clandestino por su falta o inexacta registración, pero también puede ser clasificado como esclavo contraponiéndose a lo que dictamina el artículo 15 que enuncia el derecho de que en la Nación Argentina no hay esclavos y que la compra – venta de personas es un crimen. En relación a esto último cabe preguntarse ¿qué sucede con la trata de personas existente hoy en día?
. En concordancia con este tema, el Secretario General Adjunto de la OEA (Organización de los Estados Americanos), Albert Ramdim expresó: “Es una violación de los derechos humanos manifestada bajo distintas formas de explotación de víctimas en trabajo forzado, turismo sexual, servicio doméstico, conflictos armados, adopciones ilegales, y tráfico ilegal de órganos".
Este negocio que incluye a las víctimas, los reclutadores y los clientes en el caso de la prostitución, lleva a la cosificación de las personas, transformándolas en mercancías que se intercambian con total impunidad y sin respetar los derechos individuales.
El desarrollo de esta actividad se debe mayormente a la complicidad por parte de la Policía, a la constante demanda y silencio de quienes consumen el servicio y en especial al mal accionar de la justicia que no destina investigaciones apropiadas para desbaratar estas organizaciones criminales. Un ejemplo que avala esta afirmación es el de Susana Trimarco que, ante la desaparición de su hija Marita y la falta de compromiso de las autoridades judiciales, decidió ella misma emprender la búsqueda logrando así denunciar varias redes de prostitución y liberar a algunas de estas “neoesclavas”.
La falta de idoneidad del Poder Judicial también se ve reflejada en el caso de Osvaldo Gómez, acusado de ser un violador serial. Ante este hecho se infringió claramente el artículo 18 debido a que el joven de 28 años estuvo en prisión durante siete meses sin justa causa y por un sinnúmero de irregularidades en el debido proceso, a saber: lo detuvieron por averiguación de antecedentes, fue confundido con el verdadero violador por tener puesta una remera roja, no se le permitió llamar a un abogado, se le informó a la familia sobre su paradero un día después, la secretaria del Juez inducía a las víctimas para que lo señalaran en la rueda de reconocimiento, 24 horas después fue trasladado al penal de Marcos Paz sin juicio previo y sin realizarle siquiera un examen de ADN.
Estando en democracia, todos estos casos reflejan una realidad en la cual existe una falta de compromiso por parte de quienes nos representan y un desconocimiento de la Constitución Nacional del Estado en general.
La falta de políticas públicas en relación a estos temas dejan entrever una carencia de representación que en términos de Claude Lefort es: “un conjunto de instituciones cuyos miembros están habilitados a deliberar a los efectos de decidir sobre los asuntos públicos, en nombre de aquellos a quienes se les reconoce el derecho de otorgarles mando”.
El real cumplimiento de los artículos citados y de cada uno de los que componen la ley suprema harían posible una verdadera democracia que según Weber, entre sus características, debería tener una suficiente instrucción y práctica de los ciudadanos en la determinación objetiva de los medios y fines apropiados, es decir, la capacitación para ser un ciudadano, ejercer derechos y obligaciones. Pero para que esto ocurra en primer lugar hace falta que los ciudadanos tengamos la posibilidad de participar, lo cual significa “sentir que se es parte y que se tiene derecho a tener derechos”.

Mentiras piadosas

Por Gómez Analía

Siete años atrás, más precisamente el 26 junio de 2002, en un país donde la desocupación, la pobreza, la canasta básica y los piquetes aumentaban, se produjo el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, militantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón, por parte de la Policía Bonaerense. Cabe recordar que en aquél momento había un gobierno de transición a cargo de Eduardo Duhalde.
De la manifestación participaron varios movimientos sociales que marchaban en forma pacífica reclamando, legítimamente, derechos básicos como son el trabajo, la comida y una vivienda digna. Pero la Policía Federal, la Policía Bonaerense, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval los estaba esperando y teniendo en cuenta el saldo que dejó el enfrentamiento, la utilización de balas de plomo y un despliegue que hasta contaba con la presencia de policías de civil, demuestra que el objetivo explícito era reprimir y matar.
Esto último señala una fuerte coerción, entendida como represión, y un exceso de poder por parte de aquellas autoridades que supuestamente están al servicio de la comunidad y deben brindar seguridad a los ciudadanos. Además exhibe un importante antagonismo con la definición que ofrece Max Weber del Estado, a saber: “Comunidad humana que reclama (con éxito) el monopolio del uso legítimo de la fuerza física en un territorio determinado” . El término “legítimo” implica la idea de consenso pero sin duda no hubo un acuerdo consentido entre víctimas y victimarios.
Por otra parte, el accionar policial fue avalado y ocultado por el gobierno vigente que en sus declaraciones enunciaba que las muertes habían sido producto de un enfrentamiento entre los grupos piqueteros, intentando dejarlos ante la sociedad como los violentos de siempre desligándose así también de la responsabilidad que le recaía ante este caso de conmoción interior. Colaboró con la creación de tal perfil la imagen del colectivo prendiéndose fuego y la de los piqueteros con palos, construyendo así en el imaginario social la figura agresiva de los manifestantes y la de una policía desbordada por el vandalismo.
Pero no sólo los policías que alzaban los cartuchos de las balas de plomo y el gobierno con sus dichos intentaron encubrir la masacre de Avellaneda sino que hubo un importante ocultamiento de la verdad por parte de Clarín, uno de los medios más poderosos y monopólicos que existe, a partir de un título que enunciaba: “La crisis causó 2 nuevas muertes”. De esta manera se lograba, el primer día, una desinformación sobre los hechos sucedidos cuando desde el comienzo, a partir del material fotográfico y los testigos, se conocía que la causante de las muertes no había sido la crisis.
En conclusión, a pesar del encubrimiento no inocente por parte de los diferentes actores, el Comisario Alfredo Fanchiotti y el Cabo Alejandro Acosta fueron detenidos gracias al material periodístico que los mostraba disparando contra los manifestantes, pero aún, y por esas diferencias que se suscitan a la hora de hacer cumplir la ley, aquellos que dieron la orden de que ese día se reprimía continúan en libertad, algunos con cargos políticos en la actualidad y otros que desean volver.

Obediencia ¿debida?

Por Damián Duarte

A siete años de la masacre de Avellaneda, en la que encontraron la muerte los manifestantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, se puede afirmar que en nuestros días pocas cosas han cambiado, debido a que, al igual que en aquella semana del 26 de junio, en la actualidad los medios de comunicación, dueños de una dualidad característica que varia según sus intereses, nos continúan bombardeando con información, la cual contiene verdades a media y distorsiona la realidad.
A modo de refrescar la memoria social recordaremos los hechos más relevantes del 26 de junio del 2002, donde varias agrupaciones piqueteras, como parte de un estallido social a causa de la falta de trabajo, viviendas dignas, comida, y el desmedido aumento de la canasta básica, marcharon por las calles de Avellaneda hasta cortar el puente Pueyrredón, donde se encontraron con un bloque armado de la fuerza pública, el cual tras varios minutos de tensión, decidió reprimir a los manifestantes sin motivo alguno.
Con respecto a la función estatal, remontándonos a la nombrada fecha, y apelando a la teoría weberiana, se puede decir que fue aberrante la inconstitucionalidad en el accionar policial debido a que, según el teórico, el Estado es quien posee el monopolio legítimo de la fuerza dentro de un territorio determinado, desde ya, esto no garantiza la libertad de represión por parte del aparato de seguridad cuya responsabilidad es mantener el orden público. Es también inadmisible su intervención en el hecho de que al comienzo se “disuadió” con balas de goma y gases lacrimógenos, pero luego, y supuestamente bajo órdenes de cargos superiores, se reprimió con balas de plomo, acción que se hunde en la ilegitimidad debido a que desde ningún punto de vista existió el más mínimo consenso entre la policía y los movimientos sociales que reclamaban legalmente, tal como lo establece la Constitución Nacional.
Volviendo al tema de los medios de comunicación, aquel día jugaron un papel muy importante con respecto a la información que dieron a conocer, verbigracia, el hecho de que los muertos habían sido a causa del enfrentamiento entre los piqueteros, tildando a éstos de vehementes, impetuosos y desacatados. Pero la principal falta se produce al camuflar los datos veraces, en los que se responsabilizaba a la policía por los crímenes. La intervención policial del mencionado día se observa desleal desde todos sus ángulos de análisis, debido a que, como muestran las imágenes de los reporteros gráficos presentes en el hecho, el comisario Fanchiotti ejecutó por la espalda al manifestante desarmado, quien asistía a su compañero herido en la estación de tren.
Parafraseando al filósofo Hegel, quien aduce que el poder sólo puede existir si se realiza en el dominio efectivo, materializado en obediencia, podemos afirmar que Kosteki y Santillán, síntesis de una dialéctica entre dos fuerzas, cayeron bajo la actuación de un órgano policíaco claramente sometido al transitorio gobierno de Eduardo Duhalde, el cual poseía intereses bastante determinados, dar muerte a los “revoltosos de siempre”.

Prisión: tumba de los derechos

“La prisión, pieza esencial en el arsenal punitivo,
marca seguramente un momento importante
en la historia de la justicia penal:
su acceso a la ‘humanidad’ ”.

Michel Foucault.-



Por Damián Duarte

La realidad argentina muestra invariablemente, desde hace ya algunas décadas, un grave deterioro en el sistema carcelario, tema olvidado tanto por los medios de comunicación como por quienes detentan el poder. Casos de gatillo fácil, represión carcelaria, asesinatos y posteriores encubrimientos por parte de los que dirigen las penitenciarias, son hechos recurrentes a los cuales gran parte de la sociedad suele restarle importancia.
Si se ejerciera una profunda investigación al sistema nombrado anteriormente, los datos arrojados evidenciarían las enormes irregularidades y violaciones a los Derechos Humanos, activadas por la fuerza de seguridad del Estado. En el hipotético caso de una indagación sobre esta realidad, también se podrían identificar la gran cantidad de presos políticos existentes, modalidad que causó estragos en la sociedad durante el Proceso de Reorganización Nacional donde abundaban las acciones inconstitucionales, donde se apresaba, torturaba y asesinaba sin reparo a militantes y dirigentes de partidos políticos, entre otros, con ideas opuestas al gobierno de facto. El artículo 14 de la Constitución fue atrozmente violado debido a que se castigó impunemente a los actores antes nombrados, los cuales intentaban expresar sus ideas, aunque de más este decir que ante la imposición de un régimen de aquellas características, la Constitución queda íntegramente vedada.
En la actualidad, en pleno ejercicio de la democracia y bajo un gobierno autodenominado defensor de los derechos humanos, podemos ver el caso de Luciano Arruga de 16 años, desaparecido el 31 de enero luego de haber estado detenido en el destacamento policial de Lomas del Mirador, el grito por su aparición con vida, encarnado por sus familiares y amigos, se hace escuchar cada vez con más fuerza. En este caso se ejerce claramente una violación al artículo 18 de la Constitución Nacional, donde entre otras cosas, se expresa que “…ninguna persona puede ser arrestada sino en virtud de orden escrita de autoridad competente…”.
Volviendo al tema de la situación carcelaria, se puede notar las condiciones de hacinamiento en las que viven los reclusos, ya sea el problema de superpoblación, el hostigamiento por parte de los guardiacárceles, o los cientos de detenidos inocentes apresados por el mal accionar judicial, es decir, que nuevamente se puede notar la inobservancia del artículo 18 en el que se manifiesta que las cárceles deben ser limpias y sanas y deben ser utilizadas para seguridad y no para castigo de los presos. Hoy en día cabe preguntarse si estas instituciones, que deben garantizar la reinserción social de los reclusos, continúan respetando los derechos humanos.
Entre las abundantes irregularidades, vale destacar el artículo 3 del Código Electoral que, entre otras cosas, indica que los presos condenados se encuentran inhabilitados de emitir sufragio en elecciones, es decir, este precepto se contradice con el articulo 37 de la Constitución Nacional donde se dicta que el voto es universal, igual, secreto y obligatorio.
También es digno de mencionar la irrupción del sistema capitalista en las prisiones, donde los reos con poder político o dinero en abundancia, no se ven sometidos a las deplorables condiciones sanitarias y de hábitat de los presos comunes, sino que se encuentran alojados en confortables mansiones rodeados de lujos. Esto demuestra una avanzada desigualdad a la hora de calificar a quienes están privados de su libertad, calificación que, desde ya, nunca debería haber existido.
Como conclusión, es valido manifestar el olvido y la desconsideración del sistema carcelario, esto se puede observar en las mediatizadas y lamentables (cualitativamente hablando) campañas políticas, donde los candidatos suelen detraer significación a esta temática excluyéndola de sus plataformas. Los reclusos, deben ser considerados como seres humanos que cometen errores, los cuales obtienen como pena la prisión. Dicho esto, es menester, como sociedad y Estado establecido que somos, instaurar en el consciente colectivo de los argentinos que los presos merecen tener la capacidad de elegir a sus gobernantes, quienes velarán por su seguridad, sus derechos y su ambiente.

miércoles, 8 de julio de 2009

Insuficiencia "A"

Por Duarte Damián y Gómez Analía

Desde fines de abril, el mundo, y más precisamente el continente americano, se ve acechado sanitariamente por un virus denominado gripe porcina, gripe A o H1N1. A dos meses de la aparición de esta enfermedad cabe analizar las medidas adoptadas por parte de nuestros representantes ante un hecho que tiene en vilo a la población.
Esta afección es una pandemia provocada por una variante del influenzavirus A de origen porcino. La génesis de la infección es un cambio de la cepa H1N1, con material genético proveniente de la cepa aviaria, dos cepas porcinas y una humana que mutó y se expandió a otras especies (Cerdo – Humano; Humano – Humano).
La patología afecta el sistema respiratorio y se manifiesta en las personas a través de fiebre alta (más de 38º), dolores de cabeza y musculares, decaimiento, tos frecuente e intensa, rechazo a los alimentos y congestión nasal.
Entre las medidas de prevención que circularon, y aún lo hacen, por todos los medios figuran el lavado frecuente de las manos, evitar estornudar sin cubrirse la boca y, sobre todo, no automedicarse frente a síntomas que pudieran corresponder con los presentados por la enfermedad. Pero si bien estas recomendaciones son útiles es importante preguntarse ¿de qué manera en Argentina se llegó al número de 60 muertos y cerca de 2500 infectados?
Los primeros casos se dieron a conocer en México, país que acertadamente decidió paralizar casi por completo la actividad pública, ayudando así a demorar la diseminación inicial del virus a pesar de que la medida le costó 3500 millones de dólares. En cambio, en nuestro país cesaron los vuelos por menos de una semana y curiosamente no se tomaron otras políticas públicas hasta pasadas las elecciones, generándose así el pico más alto de la enfermedad, favorecida por las condiciones climáticas.
Un sinnúmero de contradicciones ocurrieron durante el transcurso de estos meses. En principio se aconsejaba la utilización de barbijos y alcohol en gel pero una vez agotado el stock de estos dos elementos salvadores, cuyos precios tocaban las nubes, se informó que el barbijo no podía usarse por más de cuatro horas y posteriormente se indicó que si no había presencia de síntomas su uso no era necesario. También resultó ser que el alcohol cumplía la misma función que el agua y el jabón.
Tras los comicios del 28 de junio, la Ministra de Salud Graciela Ocaña presentó su renuncia y se declaró el estado de emergencia sanitaria en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Las escuelas, universidades e institutos decidieron suspender las clases como medida preventiva contra el contagio y se cerraron varios teatros con el fin de evitar las reuniones numerosas de gente. Con respecto a la provincia, gran cantidad de comercios han tomado la iniciativa de cerrar sus locales, los cuales han disminuido sus ventas ante esta problemática, pero cabe aclarar que todas estas resoluciones no son parte de políticas públicas tomadas por el gobierno sino que se debe a la concientización de los habitantes y al pánico generado en la sociedad por el bombardeo de noticias y las cifras que se barajan.
Esto último si bien colabora con la lucha contra la pandemia, declarada como tal a principios de junio por la Organización Mundial de la Salud, resulta insuficiente y fuera de tiempo, hecho que queda demostrado a partir de la expansión del virus y el colapso que sufre la esfera médica.
Como conclusión podríamos reflexionar que si estas medidas hubiesen sido tomadas en tiempo y forma, obviando intereses políticos y beneficios eleccionarios, se hubiesen evitado tanto el elevado número de muertos e infectados, como así también la situación de pánico y sugestión que persigue a la sociedad.